Skip to main content

ALMURARTE VISITA YECLA EL PASADO 5 OCT. PARA CONOCER SU PATRIMONIO HISTÓRICO-ARTÍSTICO Y GASTRONÓMICO.

Saludos, amig@s y visitantes de Almurarte

    Aquí os dejamos un texto donde describimos, a modo de síntesis, varios lugares emblemáticos del patrimonio histórico-artístico de la ciudad de Yecla, que hemos tenido la oportunidad de disfrutar en nuestro viaje del pasado sábado 5 oct. Y os recomendamos vivamente la visita a la ciudad del Altiplano, una gran joya cultural siempre por descubrir en nuestra Región.

En primer lugar, queremos dar las gracias a los concejales de Cultura, Daniel Jiménez, y de Turismo, Mª Isabel Pérez, por su inestimable colaboración para que este viaje haya salido redondo.

También agradecemos enormemente la disponibilidad de José Manuel, el responsable del Santuario de la Virgen del Castillo; del arqueólogo Juan Carlos Puche, por sus ilustrativos comentarios en el Museo Arqueológico Cayetano de Mergelina; la atención prestada para conocer a fondo la Basílica de la Purísima de la mano del profesor José Ortega, anterior director de la Escuela de Bellas Artes de la ciudad y de José Puche Forte, investigador etnógrafo y gran experto en los intríngulis de la propia Basílica, ya que fue allí monaguillo en la posguerra (nada más y nada menos) y trabajó con el pintor Muñoz Barberán (artista de casi toda la obra pictórica de la fábrica religiosa).

Igualmente, ha sido un placer degustar diversos vinos Denominación de Origen Yecla en la Bodega Conde de Montornés regentada por Carlos, con sus gratas explicaciones sobre el proceso vitivinícola, así como el gazpacho típico tan sabroso del Mesón la Parra, con la amable Eva al mando.

El SANTUARIO VIRGEN DEL CASTILLO se encuentra en la colina cercana a la ciudad, junto a los restos amurallados de la fortaleza medieval Hisn-Yakka (castillo rural Yecla) en el periodo de taifas del siglo XI, origen de la población. Desde un primitivo edificio religioso del siglo XVI, se llevaron a cabo ampliaciones en siglos posteriores, debido a la creciente advocación del pueblo por la Purísima Concepción, patrona de Yecla. Los años ochenta del siglo XIX fueron cruciales para la nueva impronta de la iglesia, bajo la supervisión del arquitecto Justo Millán. El exterior se compone de sendas torres gemelas con campanas, flanqueando el pórtico, coronadas por esculturas de María y Jesús.

 

El interior se concibió con una sola nave rectangular con varias capillas y presbiterio, y ya en los años setenta de este siglo se construyó un vistoso retablo dorado de estilo neobarroco, obra de los hermanos Lorente. Destaca el camarín con la imagen de la Purísima, de estructura ovalada y una cúpula semiesférica que alberga varias estrellas de seis puntas. La escultura de la virgen es de Miguel Torregrosa (1941) de gran prestancia.

Purísima en el camarín y cúpula del Santuario

Fotografía imagen La Purísima original S.XIX

 

     Interior Santuario desde el camarín

También del mismo escultor es el Cristo yacente del Santo Sepulcro, plena de patetismo, protegida por una urna tallada bien trabajada de forja y cristal.

Igualmente, destacan las pinturas murales interiores (y cuadros de santos), de Rafael Roses y Amparo Gálvez (1982), representando coros celestiales, pasajes de la Virgen y procesiones populares de las fiestas en honor a la Purísima.

El MUSEO MARIANO anexo a la iglesia del Santuario es un moderno edifico que contiene objetos y reliquias de las fiestas patronales: estandartes de las cofradías y mayordomos, indumentarias del S.XIX y réplicas de los arcabuces tallados de “los tiraores” que, cada 7 de diciembre disparando salvas junto a la población bajan a la virgen para instalarla en la Basílica de la Purísima.

Con la fiesta también se conmemora el regreso de los 61 yeclanos sanos después de la batalla de Vinaroz, a mediados del S.XVII, en la sublevación catalana contra Felipe IV. Ya en el siglo XVIII, Felipe V de Borbón ordenó unificar la fiesta religiosa con la puramente militar por la lealtad de las tropas yeclanas.

Trono de la Purísima

Por su parte, el trono donde colocan la escultura de la virgen de la Purísima es de enorme majestuosidad y suntuosidad, realizado por Francisco Teruel en 1952. Mantiene un estilo detallista y laborioso en sus componentes, repujado con dorados y refinadas incisiones.

 

Escultura metal calado y hueco de la Purísima: Museo Mariano

EL AYUNTAMIENTO DE YECLA se caracteriza por su portada de doble arco renacentistas (Siglo XVI) y torre esquinada, salón con artesonado del siglo XVII y un bajorrelieve espléndido de estilo gótico en la escalera sobre la Virgen y el Niño.

LA PARROQUIA DE LA ASUNCIÓN O “IGLESIA VIEJA”, empezó a construirse a principios del siglo XVI, pero consta de elementos tardogóticos: la nave que la vertebra, la bóveda de crucería y las capillas laterales entre los contrafuertes. En proceso de restauración, destaca su monumental exterior de reminiscencias escurialenses con una gran torre del campanario con cúpula poligonal y una de las fachadas con arquivoltas y tímpano.

Paseando por Yecla. fachadas modernistas princ. SXX

EL MUSEO ARQUEOLÓGICO CAYETANO DE MERGELINA, se ubica en el antiguo Palacio de los Ortega de finales del siglo XVIII, que conserva casi su estructura original, remodelado por la familia Portillo posteriormente bajo la supervisión del arquitecto Justo Millán (1888) sobre todo en la parte noble. Las vidrieras que representan los blasones de la familia aún se conservan, y en el edificio se integra el Archivo Histórico Municipal, la Biblioteca Pública y el propio Museo Arqueológico.

Palacio de los Ortega-Casa de Cultura

La colección de piezas y vestigios prehistóricos e históricas supone un legado de enorme riqueza patrimonial. Del Paleolítico (30.000 a. C), donde las comunidades eran cazadoras y recolectoras, hay útiles de piedra de los parajes Fuente Principal y el Madroño.

La Revolución Neolítica supuso la aparición de la ganadería y la agricultura, y con ello las sociedades sedentarias, con restos de Monte de los Secos: puntas de flecha, cuentas de collar o buriles. El arte rupestre de las pinturas levantinas naturalistas de las cuevas Visera y Mediodía del Monte Arabí (V al IV milenio a. C.), fue declarado Patrimonio de la Humanidad.Restos neolíticos

 

Con la Edad de los metales, con el conocimiento de la metalurgia para elaborar los utensilios de la vida cotidiana y dividida en tres momentos (Edad del Cobre, Edad del Bronce y Edad del Hierro) hay localizados en Yecla más de una decena de poblados, destacando el Arabilejo, y el Cerro de la Campana (III al I milenio a.C.). Destaca el Petroglifo Esteliforme (Rosa de los vientos) enorme bloque de piedra arenisca de 2,45m x 1,35 de una tonelada, con profundos canalillos serpentiformes que conectan una estrella de seis puntas y una silueta antropomorfa, también incisas. La estrella representa al sol y la figura simboliza a un héroe o jefe de un grupo.

En cuanto a la cultura íbera (siglos VIII al III a. C), muy extendida en el Levante peninsular, trabajó la fundición del hierro con asiduidad para sus útiles y armas. La agricultura del cereal, vid y olivo demandaba recipientes de cerámica a menudo decorada, también la actividad artesanal del lino y el esparto. En el santuario ibérico del Cerro de los Santos se hallaron unas 400 esculturas, más de 50 conservadas en el Museo Cayetano Mergelina. De esta época también se exponen primeras monedas, que dan idea de un comercio activo.

Es la Dama Oferente del Cerro de los Santos (La Dama de Yecla) la escultura de piedra caliza de mayor impacto artístico, datada en el S.II o III a. C., de la que se conserva una copia en el Museo y la original en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. Con su 1,35 m. de altura representa una mujer aristócrata en un rito religioso, con una ofrenda entre las manos y una fina túnica bordada.

La romanización (S. I a. C  al  S.V d. C) trajo consigo un cambio radical en hábitos, intercambios, organización social, el Derecho, etc., con el comercio de la triada mediterránea de cultivos gracias a la cercanía de la Vía Augusta. En las excavaciones de la villa rústica de Los Torrejones (típicas explotaciones agrarias romanas), se encontraron abundantes monedas, bajorrelieves en mármol, cerámicas, teselas, estatuas, bronces… lo cual da idea de la importancia de una villa de más de 200 hectáreas.

Mosaicos romanos

En esta villa sobresale el busto de mármol del emperador Adriano (S.II d. C.) de gran calidad estilística y técnica, tanto en su rostro como en su cabello, así como una placa con una inscripción que alude a un magistrado de primer nivel propietario de Los Torrejones.

Emperador Adriano (117-138 d. C)

Otras villas rústicas de relevancia son El Pulpillo o Casa de la Ermita

La época musulmana destaca por el yacimiento de Hisn Yakka, el castillo fortificado cercano al Santuario de la Virgen, construido a mitad del S.XI en las primeras taifas, una vez desmembrado el Califato de Córdoba, que en el siglo XII alcanzaría un importante desarrollo urbanístico, con abundancia y variedad de recipientes, utensilios, cerámicas y teselas caladas, etc.

LA BASÍLICA DE LA PURÍSIMA CONCEPCIÒN experimentó diversos vaivenes constructivos entre 1769 y 1868, un proceso largo, complejo y de problemas económicos y burocráticos. De condición arciprestal y agregada a San Juan de Letrán de Roma, se necesitó ampliar la parroquia primigenia del siglo SXVI ante el aumento de fieles.

El proyecto recaló en José López, colaborador de Jaime Bort en la catedral de Murcia, pero pronto surgieron disputas en los años 70 con pleitos entre arquitectos y entre Concejo y Obispado con las consiguientes paralizaciones, provocadas también por la Guerra de la Independencia de principios del siglo XIX y más tarde por las guerras carlistas. El Consejo de Castilla da el visto bueno para que en 1859 la reanude por Jerónimo Ros, arquitecto diocesano que en 1868 reducirá los planos del diseño, ya que resultaba demasiado ostentosa. Con todo, fueron los mismos yeclanos quienes tuvieron que aportar los fondos necesarios para continuar, incluso a costa de dejar algunos elementos inacabados, como varios capiteles externos sin tallar en su totalidad, o como la fachada norte inconclusa, que alberga una hornacina con la imagen de la Purísima, un enorme óculo circular que ilumina el crucero y un gran frontón triangular.

Fachada norte

Tiene una disposición similar a la Colegiata Lorca y a la Basílica Elche, tomando el modelo de León Battista Alberti (Quatrocentto): planta cruz latina, crucero, capillas laterales entre los contrafuertes. Se echa en falta la prolongación de la planta en su inicio, para guardar armonía con las dimensiones de la altura del edificio, una cuestión fundamental en la arquitectura clásica. Los materiales son de caliza y arenisca de las canteras del Monte Arabí. La torre-campanario se levantó entre 1860 y 1868, con tres cuerpos de verdugadas de ladrillo y sillería con cantera de la Casa de la Roja. Respecto a la característica cúpula, emblema del perfil urbano de Yecla, se revistió de brillante teja vidriada en bandas helicoidales azules y blancas (obra de Juan Camaña en 1883), lo cual supuso un impacto en aquella población semianalfabeta por su modernidad, única en la Diócesis Cartagena.

En el interior, la monumentalidad se aprecia en los pilares cruciformes y los capiteles de hojas de acanto y volutas, y en la alta bóveda de arcos fajones (motivos geométricos) con óculos y vidrieras con estaciones del Vía Crucis.

La cúpula semiesférica al interior posee ocho ventanas y se sustenta por arcos torales. En cuanto al presbiterio, como remate de la nave central, alberga una mesa en el altar con bajorrelieve de mármol de la multiplicación de los panes y peces.

Los panes y los peces”

Su ábside es poligonal con hornacinas sobre los arcos con los cuatro evangelistas y el Cristo de la Agonía, sustituido por la Purísima Concepción en las fiestas patronales, como titular del templo. La girola es de cuatro capillas con gran ornato neoclásico y neobarroco con un sistema de bóvedas muy hermoso.

zona de la girola

De todas, destaca la Capilla de la Virgen Virtudes con ábside de tres lados, de gusto ecléctico y profuso de estucos, dorados y bóveda de arista, con el grupo escultórico de la “Virgen de las Angustias de Francisco Salzillo, pieza capital del patrimonio yeclano de un gran preciosismo italo-levantino.

También sobresale la Capilla de la Comunión, la más grande, con sus capiteles de ornamentación vegetal y la imagen del Cristo Adoración, conocido como el “cristico” (obra de José Esteve en 1800)

El “cristico”

Las pinturas de Manuel Muñoz Barberán articulan la bóveda de cañón en los tres tramos de la nave central. Con larga experiencia en las iglesias murcianas de San Bartolomé, San Antolín, Espinardo, Molina o Fuente Álamo, el pintor lorquino le imprimió una suerte de neobarroco estético a sus representaciones religiosas de la Basílica de la Purísima, con reminiscencias de los modelos de Luca Giordano del Escorial. La viveza de los colores, sus partes vaporosas, el movimiento de las escenas, la prestancia y la calidez imágenes o el estudio anatómico de las figuras, nos hablan de un artista de enorme talento. El programa iconográfico mariano se asienta en La Coronación y la Asunción de la Virgen, coros de ángeles con instrumentos, o santos y Padres de la Iglesia, en el crucero derecho (Epístola). Y en el izquierdo (Evangelio) con numerosos mártires cristianos con cruces y banderas (San Esteban, San Lorenzo…).

En las cuatro pechinas de la cúpula se hallan cuatro heroínas de diversos episodios del Antiguo Testamento: Judith frente a Holofernes, la bella Esther, Rebeca y su castidad, y Deborah como espada del pueblo. Desde 1953 a 1956. Muñoz Barberán también pintaría el ábside, no así la cúpula interior, adjudicada al pintor valenciano Rafael Roses, con figuras hieráticas de ocho ángeles alados, de menor plasticidad que las figuras de M. Barberán.

La bóveda concibe su visión por el espectador desde lo lejos, con figuras de dos y tres metros, con una perspectiva curva bien estudiada en los bocetos previos. Los lunetos y las ventanas se conjugan con las escenas de manera admirable, sencillamente soberbia.

La jornada de nuestro viaje estuvo amenizada a mediodía por las gratas explicaciones de Carlos en su Bodega Conde de Montornés (cuyo origen data de mediados del siglo XIX, a través de varias generaciones), donde tuvimos la ocasión de convivir en el entorno bodeguero restaurado, degustando unos caldos excelentes.

artefactos del procesado vitivinícola

                              Detalle plano finca Conde Montornés y Conde de la Vallesa 

Gracias por la compañía!

Pepe Hdez. Rubio (Almurarte)

 

 

 

Leave a Reply