REPORTAJE VIAJE CULTURAL A CARTAGENA 31 ENERO 2026
Saludos, amigos de Almurarte. Aquí os dejamos un pequeño reportaje de nuestro reciente viaje cultural a Cartagena, el pasado 31 enero, donde pudimos disfrutar de algunos lugares emblemáticos del patrimonio histórico-artístico de la ciudad, y donde volveremos para admirar otros monumentos de gran interés. Desde Almurarte queremos dar las gracias sinceras a Inma, la guía que nos describió pacientemente el Teatro Romano; a Juan Heredia, por sus comentarios sobre la Cartagena modernista y otras curiosidades; a Ángel, que nos ilustró sabiamente sobre los rasgos más destacados del Palacio Aguirre y del Museo de Arte Contemporáneo (MURAM); a Juan Alberto del ARQUA, que nos comentó pormenorizadamente el complejo periplo de la Fragata Mercedes; y a Cristina del restaurante Mare Nostrum, por ofrecernos el sabroso caldero cartagenero.
EL PALACIO PASCUAL DE RIQUELME pasó a ser la puerta de entrada del propio teatro romano con la intervención del arquitecto Rafael Moneo, a partir de su descubrimiento en 1990. Se trata de un palacete barroco del S. XVIII adquirido por la familia Garre y García de Cáceres, cuyo linaje se representa en el escudo de mármol blanco de la portada. No obstante, a principios del S.XX pasó a propiedad de los Riquelme, emparentada con los anteriores, con la intervención del arquitecto Tomás Rico bajo un fuerte influjo modernista catalán: molduras mixtilíneas rematando la fachada y cúpula de zinc en la esquina con una elegante chimenea.

El MUSEO DEL TEATRO ROMANO se articula en varias partes distintas, la entrada por el Palacio Riquelme, un corredor arqueológico bajo la iglesia de Santa María la Vieja y el grandioso Teatro como pieza fundamental. El corredor acoge la historia del Teatro desde los hallazgos originales del siglo I: utensilios, variedad de objetos arqueológicos y planos y fotografías de la historia del solar.
La sala de exposición permanente alberga restos de arquitectura monumental con exquisitas piezas de mármol: basas, cornisas y capiteles corintios, así como la imagen del emperador Augusto (siglo I a. C- I d. C.) ataviada con toga.
También se encuentra una maqueta de la estructura teatral y otros elementos de primer orden, como las tres piezas escultóricas que simbolizan la triada capitolina (las divinidades tradicionales romanas: Júpiter, Juno y Minerva); o como la sensual escultura de la Rea Silvia que remite a los orígenes de Roma.








EL PROPIO TEATRO ROMANO

La superposición de estructuras a lo largo de los siglos hizo que los restos arqueológicos del teatro permanecieran ocultos, así, en el siglo V el edifico tuvo uso comercial, construyéndose un barrio portuario de época bizantina en el 625, y recuperándose en el siglo VII como solar urbano en época islámica hasta el siglo XVIII, convertido en barrio de pescadores. Ya a finales del siglo XX, una titánica labor de excavación de unos 25.000 metros cúbicos permitió organizar el inmenso espacio descubierto, en pleno casco antiguo, para que viese la luz uno de los teatros más suntuosos y magníficos de la Roma Imperial de finales del siglo I a. C. La finalidad del teatro se había enfocado a los espectáculos públicos y a la propaganda política y religiosa de época augustea, gracias a su cavea excavada en la roca que permitió un aforo de unos 7000 espectadores, tomando parte activa los príncipes Cayo y Lucio, nietos del emperador.

La estructura se compone de tres sectores horizontales divididos por cinco escaleras radiales, y enfrente del graderío se halla la fachada escénica de planta articulada de tres exedras curvilíneas y alzado de 16 metros de altura con los órdenes escultóricos. Un juego cromático de fustes rojizos, capitales y basas blancos contribuían al esplendor del conjunto. Adaptado a los aterrazamientos de la estructura, el edifico cristiano de estilo gótico de Santa María la Vieja se levantó en pleno siglo XIII.



PALACIO AGUIRRE Y MURAM (Museo de Arte Moderno)
A finales del siglo XIX el empresario minero Camilo Aguirre encargó la construcción de este palacete al arquitecto Víctor Beltrí, ya asentado en Cartagena gracias a su notable éxito en la intervención de otros edificios similares.
La ciudad vivía un momento dulce en la economía y la cultura, y en 1898 Beltrí aprovecharía este encargo uniendo dos fachadas en una esquina achaflanada, donde colocaría una gran ventana-mirador de tradición local, de profusa decoración. La fachada se compone de un típico estilo modernista catalán, no exento de evidente eclecticismo, de una ornamentación de mármoles y cerámica dibujada con ángeles en la parte superior, u otros motivos, o curiosas esculturas de abejas como metáfora de la prosperidad basada en lo laborioso, un guiño a aquel relevante contexto histórico. La cúpula se articula en hojas regulares de zinc.
Se divide en tres plantas sótano y ático, y en el interior del palacio destaca el suntuoso salón de baile con mobiliario de la época, en una suerte de estilo neorrococó, con pinturas en el techo que remiten a alegoría de la primavera, realizadas por Cecilio Plá. También el despacho es otra pieza fundamental, de madera tallada en el techo y paredes con ornamentación de motivos vegetales, que integra al mirador; o el vestíbulo y la elegante escalera imperial de tres tramos y flanqueada por dos columnas de mármol; o la capilla neogótica con vidrieras procedentes de Burdeos.







En cuanto al MURAM, fue inaugurado en 2009 tras la intervención del arquitecto Martín Lejárraga en la adaptación de los espacios del Palacio para las salas museísticas, ampliando también la superficie total con un edificio anexo.








Mariano Ballester
Ramón Gaya

Luis Garay
El MURAM Se dedica principalmente a la investigación y promoción de actividades científicas, educativas y culturales de arte moderno, para enriquecer el legado patrimonial de Cartagena y la Región de Murcia. Y hay que mencionar la amplia y valiosa colección de obras de artistas regionales, como el escultor Campillo o los pintores González Moreno, Garay o Almela Costa, así como de artistas nacionales de la talla de Dalí, Tapies, Chillida, Equipo Crónica o Saura.

PASEO POR LA CIUDAD



Pudimos disfrutar de un mural impresionante con motivos marinos del autor Kraser y de tres edificios emblemáticos que aportaron a Cartagena un carácter de especial renovación artística, gracias al contexto histórico del cambio de siglo, sobre todo en las fachadas de dichas construcciones.


Así, LA CASA CERVANTES levantada por Víctor Beltrí, que supuso su relanzamiento en la intervención de buena parte de las edificaciones modernistas, tuvo su origen en el encargo del acaudalado empresario Serafín Cervantes, fruto también del empuje minero. Se trató de un personaje al que no permitieron su vinculación al casino provincial, debido a su baja extracción social y educativa, y su “venganza” fue construir en el solar pegado al casino. El efecto modernista de Cataluña se denota en los materiales de mármol blanco (procedente de las canteras de Novelda), la piedra artificial en embocaduras y pilastras, ladrillo en los muros y demás motivos ornamentales. En la planta baja se instalaría el Café España, con la especialidad de sus “suspiros”: dulces con sabor a café. En 1902 inspiraría al compositor Antonio Álvarez para denominar a la partitura del famoso pasodoble. La entrada ostenta dos placas de bronce con las cabezas de las deidades romanas Mercurio y Minerva ysus atributos. El frontón alberga multitud de símbolos del Comercio, la Industria y la Minería y una suerte de escudo heráldico del propietario. Los miradores blancos típicos de Cartagena también acogen el estilo modernista en los dinteles y en las audaces rejerías.

Por su parte, la historia del Casino de Cartagena nos dice que, en 1762 Fco. Javier Everardo-Tilly, I Marqués de Casa Tilly, Capitán de Navío, compró la gran mansión señorial: adquirió dos casas grandes contiguas, dos pequeñas y almacén; que en 1830 la Marquesa de Camachos, nieta del anterior, heredó la propiedad, y fue esposa del Regidor Pedro Rosique; que en 1853, fue alquilado por el Círculo Casino Cartagenero y que en 1887 hubo una escritura de venta a Ricardo Spottorno, responsable Sociedad de Recreo Casino de Cartagena. Ya en 1896 hubo una serie de reformas a cargo de Frco. de Paula junto a otras reformas de Beltrí a principios S.XX tras destrucción en la Revolución Cantonal. Se compone de ornamentos de zinc en pisos superiores; en el dintel de la puerta principal se conserva la piedra armera del primer Marqués de Casa Tilly, con la corona marqués. En el interior, la estructura original es del palacio del S. XVIII en torno a patio de columnas de mármol, hoy con tragaluz. El vestíbulo posee azulejería sevillana y medallones de personajes ilustres del Siglo de Oro. Es un estilo castellano neoplateresco en general. El escritor Hans Christian Andersen (1805-1875), dedicó el capítulo VII de “Viaje por España” a Cartagena y al casino, y quedó prendado de su suntuosidad decorativa.
En cuanto al GRAN HOTEL, de nuevo encontramos el modernismo de influencia catalana de Víctor Beltrí (hacia 1916), compañero de Antoni Gaudí en sus experiencias artísticas en Barcelona. En primera instancia fue levantado por el empresario Celestino Martínez y Tomás Rico como arquitecto. Se trata del edificio modernista más importante de la Región, catalogado como uno de los mejores hoteles de España a principios S. XX. Grandes celebridades se hospedaron aquí. Los avatares históricos más destacados fueron el alojamiento de Wilhelm Canaris, marino alemán, espía de la I Guerra Mundial; la expropiación en 1936 por las Juventudes Socialistas; la ubicación en 1947 de la Caja Monte de Piedad; hasta que en 1985 lo adquirió la Cdad. Autónoma. La fachada exterior y original contiene decoración de ladrillo y piedra artificial, en una llamativa bicromía, con ornamentación del modernismo francés y vienés, motivos florales y una excelente forja en balcones y en la cúpula de zinc. La escalera de rejería, la estructura acero laminado en 8 plantas y 70 habitaciones con varias suites de lujo nos hablan de una imponente y magnífica construcción. Fue declarado Patrimonio Histórico en 1980.
El ARQUA, el Museo Nacional Arqueología Subacuática, tiene su origen en el Patronato de Excavaciones Arqueológicas Submarinas.



Fue inaugurado en 2007 y diseñado por el arquitecto Guillermo Vázquez. La audacia estructural e innovadora con su entrada nos remite a una inmersión en las profundidades del mar. En el interior asistimos a un viaje histórico por las diferentes culturas del Mediterráneo. La selección de materiales va desde el siglo VII a. C., con la presencia de los restos de dos embarcaciones fenicias halladas en Mazarrón, a escala 1:1, con los restos reales de uno de los barcos y una nutrida colección de ánforas fenicias, púnicas y romanas, y las estructuras de una kyrenia griega y una coca medieval suspendidas en el techo.


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Tuvimos la suerte de que el guía del ARQUA, Juan Alberto, no explicara pormenorizadamente los avatares judiciales y legales del tesoro de la fragata española Nuestra Señora de las Mercedes (cuando naufragó en el golfo de Cádiz en octubre de 1804 batallando contra la armada británica). Pues bien, los arqueólogos submarinos de la empresa Odyssey Marine se hicieron con más de 500.000 monedas de plata y oro y se las llevaron a Estados Unidos, comenzando un complejo y largo litigio por el dominio del tesoro entre dicho país y España. Finalmente, en febrero de 2012 un alto tribunal de Atlanta ratificó la sentencia de legítima devolución a nuestro país, y buena parte de tales monedas descansan en el ARQUA.


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Por cierto, nos deleitamos con un sabroso caldero de arroz y pescado en el Restaurante MARE NOSTRUM, junto al Museo de Arqueología Subacuática. Nos consta que los viajeros pasaron una estupenda jornada gastronómica y cultural. Volveremos para seguir disfrutando de la milenaria Cartagena..




