La pintura de Juan Pedro resulta gratamente colorista y luminosa. Pese a inspirarse en un paisajismo latente, el pintor no define sus motivos, antes bien, aparecen como esbozados, ligeros, pero bien estructurados. Cualquier espectador puede apreciar el disfrute por la plasticidad de cada pincelada, como un juego sumamente lúdico y sin prejuicios. No hay necesidad de perfilar en los cuadros de Juan Pedro, aunque sí se aprecia cierto dibujo en algunos de ellos, contorneando el motivo. Quizá lo más llamativo es que aplica alegre y metódicamente, las gamas de sus acuarelas. Pepe Hdez. Rubio
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