La necesidad de tener en su mano siempre un lápiz, una pluma o un pincel para colorear sus dibujos profesionales ha sido la tónica en su vida. Definir un edificio, sus matices, abordar su entorno, es un ejercicio imaginativo cotidiano que ha propiciado el dominio de planos, profundidades y perspectiva. Podemos ver en sus composiciones plasmada la sencillez y el equilibrio.
Plasmar la esencia de la realidad observada usando variedad de técnicas: el remanso de un lago, una flor, una puerta, el mar, la ciudad…, no importa el motivo cuando el pintor siente la urgencia de expresarse.




