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LA EVOLUCIÓN ARQUITECTÓNICA DE LOS ESPACIOS -Damián Lajara-

Galería Léucade – C/Jacobo de las Leyes, 8 -Murcia. 

Hasta el 11 de noviembre.

 

Damián Lajara (1952, Abanilla, Murcia). Pertenece al movimiento europeo “Urbex”. Esta muestra se trata de una selección documental sobre  edificios abandonados o en ruinas más importantes de la región de Murcia. El movimiento Urbex no ofrece información de la ubicación de los edificios, tampoco altera nada de su interior. Las fotografías se realizan con material sensible (Nikon analógica), pero su peculiaridad se encuentra en su revelado, realizado mediante caffenol. Esta técnica es totalmente ecológica y libre de tóxicos para el medio ambiente. La muestra consta de 18 fotografías (2 de 80 x 120 cm y 16 de 50 x 70 cm), que son reflejo de una obra esencial y pura, realizadas con la técnica del caffenol, es decir, reveladas con ácidos fenólicos orgánicos como el café, obteniendo fotografías que difieren de las convencionales por la ausencia de un proceso químico posterior al de la captura, es decir, más ecológico, dando lugar a unas fotografías con una impronta particular, poco contrastadas y con una textura única. Como colofón se presenta un vídeo, donde los arquitectos Vicente Martínez Gadea y Manuel Clavel Rojo, y el sociólogo Alejandro Toledo Montoro, nos hablan de arquitectura.

 

 

 

 

 

 

Arquicturas latentes  (J. Gª. Sandoval)

Un eco lejano resuena, cuando miras y observas las arquitecturas que nos presenta Damián Lajara, construcciones pensadas para perdurar en el tiempo, palacetes modernistas, casas torre y de recreo, escenarios donde las edificaciones dominan el paisaje, paredes descarnadas de sus estucos, ventanas como ojos vacíos, puertas tabicadas, el paso del tiempo toma cuerpo de forma inexorable, lo que en un momento fue nuevo y lleno de vida, ahora es viejo y cautivo del olvido. Vestigios que ejercen una enigmática fascinación de los secretos que esconden entre sus muros, difícil apartase de lo sublime de la ruina y de la latencia que producen, cuando te adentras en las instantáneas sientes que corres un velo, te golpea y, por otro lado, es mitigado por la poética de las imágenes, la nostalgia de lo desolado.

Las fotografías, nos adentran en la nostalgia de tiempos perdidos, como antaño Fuseli o Piranesi, con sus ruinas romanas. Acaso Lajara, creador de su tiempo, va más allá, con reflejos de una sociedad cambiante, huellas de un pasado cercano que trae recordatorios de una realidad, un aviso del colapso de nuestra civilización, a modo de espejo simbólico de nuestra cultura. A la par con su poética del paso del tiempo y la veneración de la ruina, la estética de la grieta y de la herida nos produce un cierto sentido de pérdida, de vacío, de ausencia, si bien su retórica es germen, nos invita a imaginar nuevos futuros, a reimaginar y redefinir ese desgaste del pasado, es aquí donde reside una de las claves de sus fotografías, desde el renacer y poder hacer realidad otros mundos y sueños posibles.

El proyecto La evolución arquitectónica de los espacios, se enmarca en el movimiento urbex, acrónimo de “exploradores urbanos”, que viene de la unión de las palabras en inglés urban y exploring. Lajara, genera un mapa de espacios y de grietas, una geografía emocional donde el imperio del polvo y de lo bello, domina, al mismo tiempo, con la idea y el concepto de cambiar la mirada, poniendo en valor su historia, reviviéndola con sus fotografías, mirando más allá del deterioro, de las estructuras dañadas. Son en su mayoría lugares conocidos, de ahí la ausencia de cartelas o títulos para evitar destrozos y/o actos vandálicos, en forma de pintadas, expolio de materiales y carpinterías, a los que se han visto sometidos algunos de estos lugares.

La obra nos adentra en sitios inquietantes y sorprendentes, reflejos de un pasado todavía latente, cada edificio, a modo de un retrato, de una historia congelada en el tiempo, filtrada por la mirada de Lajara, saca toda la potencia de la desolación, y nos provoca esa sugestión que causa en nosotros los conjuntos arqueológicos y monumentales del pasado, demostraciones de materiales de épocas anteriores, y que en algunos casos, a la espera de ganar nuevos usos que les brindara ese resucitar de su esplendor o, por el contrario, son presas inexorables del paso del tiempo, del expolio y el vandalismo, son y serán testigos mudos de un progreso, del tiempo que desintegra sus paredes y techumbres, y donde Lajara nos hace estar presentes, la única señal de vida que somos capaces de percibir, fotografías que nos hacen escuchar las fiestas de antaño, los pasos, el ruido de puertas, niños y niñas jugando en los jardines, nos adentra en una arquitectura del olvido y a la par latentes, y como si de arqueología se tratará, reconstruir el devenir de esos lugares, nos apela a que no olvidemos y que reaccionemos ante la fatalidad.

Juan García Sandoval, museólogo y crítico de arte

José Hernandez Rubio

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