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ARTE GRIEGO CLÁSICO: EJEMPLOS ETERNOS DE ESCULTURA

Sabemos que la época dorada del arte griego clásico comienza a mediados del siglo V a. C, extendiendo su impronta siglos después en al ámbito mediterráneo, especialmente con la implantación del Imperio Romano. Paulatinamente, el general y político Pericles iría fortaleciendo el poder de Atenas, con la anexión de islas del Asia Menor, pero sobre todo conquistando la Grecia continental. La consecuencia fue un periodo de prosperidad social y cultural, con el embellecimiento imperecedero de la ciudad ateniense. Junto a un programa arquitectónico fastuoso y práctico, la escultura se caracterizó por una concepción idealizada y naturalista, después de unos primeros pasos orientalizantes, décadas atrás. Ahora se trataba de esculpir modelos de dioses y héroes de belleza contenida pero efectista.

 El Doríforo del escultor Policleto. Copia romana en mármol de un bronce de med. S.V. a.C. Altura 2.12m

   Con el arquetípico Doríforo, Policleto de Argos establecía el canon de los principios teóricos de la escultura, llevados a la plástica. En su referencial libro perdido, precisamente llamado Kanon, el escultor venía a interpretar a la perfección el contraposto en la figura exenta, ejerciendo una enorme influencia en la estatuaria grecorromana posterior. En esta copia hallada en Pompeya únicamente falta la lanza, pero quizá lo más destacable es la concepción intelectual y consciente de las proporciones: el joven descarga su peso sobre su pierna derecha, mientras el brazo izquierdo está doblado para sostener la lanza original sobre el hombro. Al torcer ligeramente el torso y la cabeza hacia la derecha, se produce un ritmo manifiestamente controlado, sin alejarse de una simetría absoluta de gran empaque. 

Cariátides del Erecteo (Acrópolis de Atenas, último cuarto S.V a. C.). Altura 2,30m

 Las célebres Cariátides son estatuas de mármol de finales del siglo V; tales figuras femeninas se esculpieron con mayor ligereza y delicadeza. Resalta su concepción contenida y mesurada, de finísima factura en sus ropajes. Su función de columna o pilastra se confirma al sujetar con sus cabezas unos capiteles jónicos que a su vez sujetan el entablamento. Las cariátides eran muchachas de la ciudad de Caries que danzaban en honor a la diosa Artemisa Cariátide. Tras las fratricidas Guerras Médicas, las mujeres fueron condenadas a la esclavitud, obligadas a soportar las cargas más pesadas, de ahí la alusión a la condena de aguantar el templo eternamente.

EL Discóbolo de Mirón. Copia de mármol de un original en bronce (med. S.V. a.C.) Altura 1,50m.

 Junto a Fidias y Policleto, Mirón de Eleutera fue el escultor más sobresaliente de la Grecia clásica. Realizó estatuas de atletas victoriosos, y sin duda, la más conocida es la talla heroica del Discóbolo, muy relacionado con la estatuaria de los Juegos.  El Discóbolo se enmarca en las figuras de acción y es una composición abierta, destinada a ser observada de frente o por detrás para lograr mayor impacto. El momento elegido es aquel en que el atleta echa el disco hacia atrás, inmediatamente antes de lanzarlo. Si bien se intuye un juego de movimiento corporal, también se aprecia un instante de tensión y de concentración máximas, un instante de perfecto equilibrio.

 Martin Robertson

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